Prólogo a la cuarta
edición
El autor no ha ahorrado esfuerzos para ampliar y mejorar esta
obra; como consecuencia de ello la presente edición contiene un número
considerable de novedades con respecto a la precedente. He aquí las más
destacadas.
1. Se han escrito 762 artículos nuevos.
2. Se han reescrito por entero, casi siempre con ampliaciones, 239 artículos.
3. Se han modificado o ampliado substancialmente 189 artículos.
4. Se ha revisado completamente el texto para eliminar en lo posible errores e incluir algunas
nuevas informaciones.
5. Se ha corregido y puesto al día la bibliografía.
6. Se ha revisado y ampliado el sistema de llamadas de conceptos tanto dentro como fuera de los
artículos.
7. Se han incluido un Cuadro sinóptico y una Tabla cronológica.
El primero se refiere a la organización interna de cada artículo, en particular
de los artículos extensos sobre conceptos. Adoptar un procedimiento único -ya
sea exposición de acuerdo con el desenvolvimiento histórico, ya sea
descomposición en significados según filósofos o tendencias, ya sea
análisis sistemático- hubiera tenido como consecuencia la infidelidad frecuente a
las peculiaridades de cada concepto. Hemos seguido, pues, el método que nos ha
parecido en cada caso más fecundo para aunar la claridad máxima con la mayor
cantidad posible de información, si bien con predilección notoria por el
análisis de significados siguiendo el curso histórico y terminando por lo
común con una presentación del estado actual de la cuestión o un estudio
sistemático del problema correspondiente. Hemos evitado en lo posible la
atomización en diversas significaciones y hemos preferido subrayar lo que hubiera de
común en ellas o bien -cuando la presentación ha sido predominantemente
histórica- la continuidad en la evolución del concepto. En los casos en que el
artículo resulta extenso, hemos introducido casi siempre subdivisiones que hacen resaltar,
ya los diversos períodos históricos, ya las varias disciplinas filosóficas a las
cuales puede adscribirse el concepto.
El segundo punto afecta a los autores y materias representados en la obra. El número
de autores, de todos los países y épocas, ha sido muy ampliado. En cuanto a las
materias, se ha seguido poniendo singular empeño en tratar extensamente las cuestiones
relativas a historia de la filosofía (con introducción, por vez primera en esta obra,
de un número relativamente crecido de conceptos relativos a “filosofía oriental”),
metafísica, ontología, lógica, teoría del conocimiento y el grupo
de las llamadas “filosofías de” -de la religión, de la naturaleza, de la ciencia, de la
historia, del lenguaje, de la propia filosofía, etc. Pero mientras disciplinas como la
ética y la estética estaban insuficientemente representadas en las otras ediciones,
en la edición presente han sido debidamente atendidas. La psicología, la
sociología y la educación son introducidas en la medida en que pueden ayudar a la
comprensión de los problemas filosóficos generales. Y se ha intensificado la
introducción de conceptos y problemas que, como los que tocan a las ciencias naturales,
ciencias sociales y teología, son susceptibles de despertar el interés no
sólo de los filósos, sino también del público en general.
Larga seria la lista de personas que han hecho al autor valiosas sugestiones sobre diversas
partes de la obra; se ha procurado tener en cuenta todas las que encajaban dentro de los marcos
que nos habíamos trazado previamente. Nos limitaremos a mencionar tres nombres: el
profesor George L. Kline, de Bryn Mawr College, el profesor Walter Brüning, de la
Universidad de Córdoba (Argentina) -que han enviado extensas y muy útiles listas
de correcciones-, y el señor Raúl E. Lagomarsino, de la Editorial Sudamericana,
que ha tenido a su cargo -como ya había ocurrido con la precedente- la edición de
esta obra y ha llevado a cabo la corrección final de las pruebas compaginadas. A todos,
nuestro más sincero agradecimiento.
Finalmente, agradecemos a Bryn Mawr College el año de licencia sabática
otorgada durante el período académico de 1955-1956. En el curso del mismo nos
ha sido posible completar nuestro trabajo y terminar en bibliotecas europeas -de España,
Italia, Inglaterra, Bélgica, Alemania y muy en particular de Francia- las consultas iniciadas
en las de los Estados Unidos.
J. F. M.
París, agosto de 1956.
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