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PEDRO DAMIÁN (SAN)
PEDRO DAMIÁN (SAN) (1007-1072), nac.
en Ravena, Cardenal-arzobispo de Ostia desde 1057, representa con todo radicalismo la actitud
antidialéctica que quiere restituir la teología a lo que considera como sus bases
propias, es decir, como un saber apoyado en las Escrituras y absolutamente alejado de toda base
mundana. En verdad, lo que importa para San Pedro Damián no es el saber, sino la
salvación. Por eso el saber, por lo menos tal como se manifiesta a través de la
dialéctica, de la filosofía y de la ciencia profana, es obra del diablo. La gran
tentación de éste es la incitación del hombre al conocimiento, al saber del
bien y del mal. Pues la maldad de este saber no deriva tanto de la constitución del propio
saber como del motor que lo pone en movimiento: el afán de ser semejante a Dios, el
orgullo. Las invectivas de San Pedro Damián contra la filosofía y contra todo
conocimiento que no sea el único necesario para salvarse, el de las Escrituras, derivan,
pues, de una cierta idea del hombre y de la relación entre éste y su Creador: la
base de la doctrina de San Pedro Damián es, así, no sólo una
teología, sino también una antropología. Esto se manifiesta ya muy
claramente en su concepto de Dios como omnipotencia absoluta. Contra los que pretenden limitar
la omnipotencia divina, San Pedro Damián afirma que Dios no sólo no
está limitado por un universo inteligible, según los principios del cual ha sido
creado este mundo, sino que su ilimitación, infinitud y omnipotencia pueden hacer
inclusive que lo que ha sido no sea. Dios está, pues más allá, y a la vez
más acá, de todas las posibilidades, y ello de tal suerte que plantear con respecto a
Dios problemas relativos a la potentia significa, para San Pedro Damián, ignorar
que estas cuestiones son acaso válidas para la limitación del hombre, pero que
pierden todo sentido cuando se aplican a la omnipotencia divina. Con lo cual parece abrirse el
camino para una doctrina de la doble verdad que algunos siglos después se
desarrollará precisamente vinculada a una afirmación de la absoluta trascendencia
divina. Pero San Pedro Damián no solamente rechaza las posibles consecuencias de esta
actitud, sino que la conclusión última de su invectiva antidialéctica es que
el planteamiento de tales problemas carece por sí mismo de sentido; lo que debe hacer el
hombre es buscar la vía de la salvación y esta vía no conduce al saber ni a
ninguna sutil dialéctica, sino a la mortificación y a la humildad.
Obras: Las obras principales de San Pedro Damián son, además de los
Himnos, el De sancta simplicitate, el De ordine rerum y la obra que posee
mayor interés filosófico: el tratado De divina omnipotentia in reparatione
corruptae et factis infectis reddendis, redactado en 1067.
Edición de obras por el C. Cayetano, Roma, 1606-1617, 3 tomos; otras ediciones:
París, 1646, 1663, 1743. —Edición en la Patrologia latina de Migne, t.
CXLIV-CXLV. —Los Himnos han sido publicados por Dreves en Analecta
hymnica, 48, Leipzig, 1905. —Edición del tratado De divina omnipotentia con
otros opúsculos por Paolo Brezzi y B. Nardi, Florencia, 1943 [Edizione Nazionale dei
Clasici del pensiero italiano, 5].
Véase: A. Capecelatro, Storia di S. Pier Damiano e del suo tempo, 1862.
—Réginald Biron, Saint Pierre Damien, 1908. —Joseph Anton Endres, Petrus
Damiani und die weltliche Wissenschaft, 1910. —F. Sekel, Geistige Grundlagen P. D.,
1933 (tesis). —Vincenzo Poletti, Il vero attegiamento antidialettico di S. Pier Damiani,
1953. —Íd., íd., Pier Damiani e il secolo decimoprimo: Saggio filosofico,
1972. —F. Dressler, Petrus Damiani, Leben und Werk, 1954. —J. Gonsette, S. J., P.
Damien et la culture profane, 1956. —J. J. Ryan, Saint Peter Damiani and His
Canonical Sources, 1956. —G. Miccoli, Due note sulla tradizione manoscritta di P. D.
Antilogus contra Iudaeos epistola. Il codice di San Pietro D. 206 e il Vat. lat. 3797, 1960. —J.
Leclercq, Saint Pierre Damien, ermite et homme d'église, 1960. —Varios autores,
Studi su Pier Damiano in onore del cardinale Amieto Giovanni Cicognani, 1961 [estudio
bibliográfico en págs. 249-407].
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