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BRUNO, GIORDANO [FILIPPO]
BRUNO, GIORDANO [FILIPPO] (1548-1600), nac.
en Nola (Nápoles), discípulo de Francesco Patrizzi, maestro de la Academia
Florentina (VÉASE), ingresó en la orden de los Dominicos en 1565, fue ordenado
sacerdote en 1572 y recibió el grado de doctor en teología en 1575. En 1576 se
fugó, habiéndosele iniciado dos procesos, según consta en el Index
processatorum, pasando por Siena, Milán, Chambéry, Ginebra, Lyon,
Aviñón, Montpellier, Toulouse (en cuya Universidad profesó durante casi
dos años), París, Oxford, Londres, Wittenberg, Praga, Helmstedt, Frankfurt,
Zürich y, finalmente, de nuevo en Italia, en Venecia y en Roma, en donde fue encarcelado
por la Inquisición y quemado vivo en la hoguera al negarse a la abjuración de sus
doctrinas. Influido muy poderosamente por el neoplatonismo y por la admisión de la
teoría copernicana, pero acogiendo asimismo otros múltiples elementos
-estoicismo, mística, etc.-, Bruno defendió con exaltación poética
la doctrina de la infinitud del universo, el cual es concebido, por otro lado, no como un sistema de
seres rígidos, articulados en un orden dado desde la eternidad, sino como un conjunto que
se transforma continuamente, que pasa de lo inferior a lo superior y de éste a
aquél, por ser, en el fondo, todo una y la misma cosa, la vida infinita e inagotable. En esta
vida quedan disueltas todas las diferencias, las cuales son propias únicamente de lo
superficial, de lo finito y limitado. La infinitud espacial y temporal del universo
astronómico corresponde a la infinitud de Dios, que se halla a la vez en el mundo y fuera
del mundo, que es causa inmanente del mundo y está infinitamente por encima de
él, oposiciones que sólo son paradójicas para Bruno cuando no se
comprenden desde el mismo punto de vista que Nicolás de Cusa atribuye a la
razón especulativa: el punto de vista de la coincidencia de los opuestos en lo infinito. El
Universo está penetrado de vida y es él mismo vida, esto es, organismo infinito en
el cual se hallan los organismos de los mundos particulares, de los infinitos sistemas solares
análogos al nuestro. Lo que rige esta infinitud de mundos es la misma ley, porque es la
misma vida, el mismo espíritu y orden y, en última instancia, el mismo Dios. Dios
está presente en todas las cosas, con su infinito poder, sabiduría y amor, porque es
todas las cosas, el máximo y el mínimo o, como dice Bruno, la mónada de
las mónadas. La concepción «monadológica» es el
complemento de esta visión de un universo-vida infinito; las mónadas son los
componentes del organismo del mundo y no los átomos, que son disolución y
muerte. La misión del hombre es el entusiasmo ante la contemplación de esta
infinitud, la adoración del infinito, que es Dios, adoración en la cual puede hallarse
la verdadera unidad de las creencias religiosas más allá de todo dogma positivo.
Tal entusiasmo es, al mismo tiempo, una heroicidad, un «entusiasmo heroico» que
Bruno debió experimentar del modo más completo al morir justamente por
haberlo defendido hasta el fin.
La filosofía de Bruno manifestaba así, de manera eminente, esta peculiar
condición del pensamiento renacentista: la aspiración a una filosofía
dinámica construida con los materiales clásicos y, sobre todo, con aquellos
materiales que eran con frecuencia formalmente rechazados, los aristotélicos.
Condición que se revela particularmente en la doctrina de la materia, sometida en el
pensamiento de Bruno a un proceso de disolución que la lleva al ser pleno, del mismo
modo que el ser pleno es dialécticamente transformado en materia y en nada. De
ahí la afirmación de que «en nada se diferencian la absoluta potencia y el
acto absoluto»; y de ahí también la tesis de que «en definitiva, bien
que haya individuos innumerables, todo es uno, y conocer esta unidad es el objeto y
término de toda filosofía y contemplación natural» (Causa,
principio y uno, IV).
Frances A. Yates (op. cit. en bibliografía) ha puesto de relieve la importancia
de la «tradición hermética» en el pensamiento de Bruno. Hay,
según Bruno, una «antigua sabiduría», que ya poseyeron los
egipcios; es la que se expresa en el Corpus Hermeticum (VÉASE) y fue
desarrollada por Platón, los neoplatónicos antiguos y los neoplatónicos
renacentistas. Se trata de una magia que hace posible la comunión del hombre con los
poderes de la Naturaleza. La verdadera religión está incorporada en el
panteísmo «hermético».
Obras italianas: Della causa, principio e uno, 1584. —De l'infinito, universo e
mondi, 1584 (Gentile propone coma después de infinito; otros escriben sin
coma, significando entonces «el infinito universo»). —Degli eroici furori,
1585. —Obras latinas: De compendiosa architectura et complemento artis, 1580. —De
umbris idearum et arte memoriae, 1582. —De triplici minimo et mensura ad trium
speculativarum scientiarum et multarum artium principia libri quinque, 1591. —De monade
numero et figura liber, item de innumerabilibus, immenso et infigurabili seu de universo et mundis
libro octo, 1591.
Ediciones: Opere italiane, 3 vols.: I, Dialoghi metafisici y II, Dialoghi
morali, ed. G. Gentile, 1907-1909, 2.a ed., 1927-1925, 3.a ed. en un vol. ed. G. Aquilecchia,
1958; III, Candelaio, 1923, ed. V. Spampanato. —Opera latine conscripta, ed.
Fiorentino, continuada por Imbriani y Tallarigo y terminada por F. Tocco y G. Vitelli, 3 tomos,
1879-1891 (reimp., 8 vols., 1961-1963). —Ed. de dos diálogos de G. B. hasta ahora
desconocidos (Idiota triumphans seu de Mordentio inter geometras deo dialogus y Dialogus
qui de somnii interpretatione seu geometrica sylva inscribitur) por Giovanni Aquilecchia
(Roma, 1957). En esta ed. se incluyen asimismo los dos diálogos siguientes:
Mordentius sive de geometricis fractionibus ad exactam cosmimetriae praxim
conducentibus y De Mordentii Salernitani circino.
Bibliografía: V. Salvestrini, Bibliografia di G. B. (1582-1950), publicada
póstumamente por L. Firpo, 1958. A. Nowicki ha completado esta bibliografía en
diversos trabajos: «Intorno alla presenza di G. B. nella cultura del cinquecento e seicento.
Aggiunte alla bibliografia di Salvestrini», en Atti dell'Accademia di Scienze Morali e
politiche della Società Nazionale di Scienze, Lettere ed Arti in Napoli, 79 (1968),
505-526; «B. nel settecento», ibid., 80 (1969), 199-230; «La
presenza di G. B. nel cinque, sei e settecento (aggiunte ulteriori alla Bibliografia Bruniana del
Salvestrini», ibid., 81 (1970), 326-344; «G. B. nella cultura contemporanea
(In appendice la continuazione della Bibliografia di Salvestrini)», ibid., 83 (1972),
391-450. —M. Ciliberto, Lessico di G. B., 2 vols., 1979.
En trads. esp.: De la causa, principio y uno, 1941. —Del universo, infinito y
mundos, 1941. —Mundo, magia, memoria, 1973 (selección de textos).
Autoexposición: V. Spampanato, Documenti sulla vita di G. B., 1933. —J.
Kirchhoff, G. B. in Selbstzeugnissen und Bilddokumenten, 1980.
Véase: Domenico Berti, G. B. da Nola, sua vita e sue dottrine, 1889. —J.
Lewis McIntyre, G. B., 1903. —Giovanni Gentile, G. B. nella storia della cultura,
1907 (2.a ed., aumentada, con el título: G. B. e il pensiero del Rinascimento,
1920). —Erminio Troilo, La filosofia di G. B., 2 vols., 1907-1913 (I. La filosofia
oggetiva; II. La filosofia soggetiva). —L. Kuhlenbeck, G. B., Seine Lehre von
Gott, von der Unsterblichkeit der Seele und von der Willensfreiheit, 1913. —E. Namer,
Les aspects de Dieu dans la philosophie de G. B., 1926. —Íd., íd., G.
B. ou l'univers infini comme fondement de la philosophie moderne, 1966. —Max Bergfeld,
G. B., 1929. —Augusto Guzzo, I Dialoghi del B., 1932, nueva ed. con el
título: G. B., 1960. —A. Corrano, Il pensiero di G. B. nel suo svolgimento
storico, 1940. —Angela Mercati, Il Sommario del Processo di G. B., con
appendice di documenti sull'eresia e l'inquisizione a Modena nel secolo XVI, 1942. —R.
Hönigswald, G. B. (trad. esp. en la colección: Los grandes
pensadores, 1935). —R. Mondolfo, Tres filósofos del Renacimiento, 1947
(Bruno, Galileo, Campanella). —L. Cicuttini, G. B., 1950. —D. W. Singer, G. B.,
1950. —G. Fraccari, G. B., 1951. —I. L. Horowitz, The Renaissance Philosophy of G.
B., 1952. —Lorenzo Giusso, Scienza e filosofia in G. B., 1955. —John Charles Nelson,
The Renaissance Theory of Love, 1958 (especialmente sobre los Eroici furori). —Manlio Ciardo, G. B. tra l'umanismo e lo storicismo, 1961. —Paul-Henri Michel, La
cosmologie de G. B., 1962. —Frances A. Yates, G. B. and the Hermetic Tradition,
1964 (trad. esp.: G. B. y la tradición hermética, 1983). —Karl Huber,
Einheit und Vielheit in Denken und Sprache G. Brunos, 1965. —Hélène
Védrine, La conception de la nature chez G. B., 1967. —Fulvio Papi,
Antropologia e verità nel pensiero di G. B, 1968. —Antoinette Mann Patterson,
The Infinite Worlds of G. B., 1970. —Gallo Galli, La vita e il pensiero di G. B.,
1973. —F. B. Stern, G. B. Vision einer Weltsicht, 1977. —J. Kirchhoff, G. B.,
1980. —J. Teller, G. B.: Von der Ursache, dem Prinzip und dem Einen, 1984. —B.
Hentschel, Die Philosophie G. B.s. —Chaos oder Kosmos?, 1988.
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